
A simple vista, que el perito acuda a tu domicilio para valorar los daños de tu vehículo puede parecer una solución cómoda y rápida. Sin embargo, esta práctica, cada vez más habitual, puede convertirse en un riesgo real para el asegurado, ya que en muchas ocasiones favorece más a la aseguradora que a quien ha sufrido el siniestro.
Desde ARYDA (Asociación de Reparadores Independientes y Defensa del Asegurado) advierten de que la generalización de la peritación en domicilio responde más a criterios de ahorro y agilidad para las compañías que a la protección de los derechos del asegurado.
Estas son algunas de las razones por las que peritar en domicilio puede jugar en tu contra:
1. Limitaciones técnicas y riesgo de valoraciones incompletas
La peritación en domicilio se realiza sin los medios propios de un taller: no hay elevador, herramientas especializadas ni condiciones adecuadas de inspección. Esto, unido a la ausencia de desmontaje de piezas y a la falta de contraste con profesionales del taller, aumenta el riesgo de que daños importantes —especialmente estructurales o internos— no se detecten ni se valoren correctamente. Como consecuencia, las indemnizaciones suelen ser más bajas, se omiten daños relevantes y el asegurado puede verse perjudicado tanto en la compensación económica como en la posterior reparación, además de dificultarse posibles reclamaciones posteriores.
2. Daños ocultos que quedan sin valorar
Tras un accidente, es frecuente que existan daños internos que solo se detectan al desmontar piezas. En una peritación domiciliaria no se realiza este proceso, lo que aumenta el riesgo de que no se incluyan en la valoración y, por tanto, no sean indemnizados.
3. Ausencia de contraste profesional
En el taller, el perito suele trabajar en colaboración con el mecánico o jefe de taller, lo que permite una valoración más completa y precisa. En domicilio, el asegurado pierde ese contraste técnico independiente.
4. Valoraciones a la baja
Las limitaciones en la inspección suelen traducirse en estimaciones económicas más bajas. Esto repercute directamente en la indemnización o en la calidad de la reparación posterior.
5. Falta de documentación técnica sólida
En el entorno de un taller, todo el proceso queda respaldado por documentación clave:
- Orden de reparación
- Presupuesto detallado
- Reportaje fotográfico técnico
Esta documentación es fundamental para proteger los derechos del asegurado en caso de discrepancias.
6. Riesgo en la valoración de la mano de obra
Cuando no se perita en un taller, es habitual que se apliquen costes de mano de obra que no reflejan la realidad del mercado. Esto puede limitar la libertad del asegurado para elegir dónde reparar su vehículo y condicionar el resultado final de la reparación.
7. Indemnizaciones incompletas (IVA no incluido)
En muchos casos, la indemnización se calcula sin incluir el IVA correspondiente que el asegurado deberá abonar posteriormente al acudir a reparar el vehículo. Esta práctica puede generar una diferencia económica importante que acaba asumiendo el propio perjudicado
ARYDA defiende que la peritación debe realizarse en un entorno profesional, con medios adecuados y con la participación de talleres independientes, garantizando así valoraciones justas, transparentes y completas. La asociación insiste en que el asegurado tiene derecho a una reparación de calidad y a una indemnización acorde a los daños reales, algo que difícilmente se garantiza en una inspección domiciliaria.
Lo que se presenta como una ventaja en comodidad puede acabar suponiendo una pérdida económica y de garantías para el asegurado. Una peritación adecuada, con medios técnicos y respaldo profesional, sigue siendo la mejor forma de asegurar una valoración justa y una reparación de calidad.
